De las noches más oscuras salen las estrellas más brillantes

Raquel Ruiz Pérez

La soledad elegida, incluso a veces sin serlo es llevadera si puedes sentir la brisa de una sonrisa que cuenta entre balbuceos como ha ido un día de cole. Puede llevarse bien si sabes que todos los jueves tu hijo viene a casa y acaricia tus mejillas mientras te mira a los ojos que sin palabras dicen te quiero, si tu hija agotada tras una dura semana de trabajo aparece un domingo a comer y tú le das un abrazo de esos que reconfortan el alma. Se lleva bien gracias a los besos que aunque parecían entre vosotros olvidados, aún hacen de lo vuestro algo especial. La soledad obligada, la que clausura al corazón, la soledad que enjaula el alma, la que siente lejos esas aventuras de un nieto, ese te quiero con la mirada de un hijo, ese abrazo que levanta y da fuerzas a una hija destrozada o ese beso que es solo vuestro, esa soledad sí destroza, sí agota sí  duele.
Porque yo no quiero que te duela, ni te agote o te destroce, porque aunque hoy estoy lejos quiero que me sientas cerca, que la fuerza que me has mostrado siempre hoy no decaiga y que los recuerdos a tu lado sean hoy la mano que te agarra. Recuerda que siempre estoy contigo porque solo a tu lado completo mi corazón. Todo va a salir bien.
Para todos los abuelit@s que estos días estáis solitos. Estamos a vuestro lado.
Raquel Ruiz Pérez


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