Esperanza

Marian Rivas

Hola, me llamo Marian y me gustaría hablarte de esperanza, la esperanza que dan los cuidados que recibes día tras día de forma entregada, la esperanza de las caricias y los besos que vendrán cuando sanes, porque sanarás cuando menos te lo esperas.
Quiero hablarte de la esperanza que dan las fuerzas que tienes y que te harán poner un día un pie en la calle y volver a ver a tus nietos y comprobar como sus ojitos están chispeantes de alegría al reencontrase contigo mientras saltan de emoción; también quiero hablarte de los abrazos de tus hijos, de tu esposa o marido y como no, de las sonrisas de tus amigos que ansían volver a compartir momentos inolvidables contigo.
Todo esto se hará realidad cuando vuelvas de este viaje en el que te embarcaste tiempo atrás sin quererlo y que te arrebató del lado de los tuyos, pero que te ha conducido al cuidado de unos ángeles que muchas veces visten de verde esperanza, o azul o blanco, colores que aportan tranquilidad y serenidad siendo esta, algo especial, pero lo más importante son sus manos y sus corazones que están contigo entregados en cuidarte, en ayudarte a mejorar y que a veces te arrancarán una lagrimilla de alegría producida como respuesta al revoloteo de las maripositas de tus estómago al saber que has superado los días difíciles; ese sentimiento también se reflejará en las miradas de los ángeles que velan por ti, los mas decididos a que te repongas, porque ellos son ahora tu familia, tus seres queridos, los que se desvelan día a día y te dan ese amor que tú recibes con afecto sincero.
Por todo ello quiero decirte que no tengas miedo, aunque a veces sea inevitable, quiero que tengas fe en ti, en el milagro de la medicina y que no pierdas nunca el significado de esa palabra de la que te hablé al principio: esperanza.
Con todo mi cariño. Una amiga en la distancia.


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