"Tú te acercaste el día que te llamé..."

Emanuel y Constanza Notari

Sorocaba, São Paulo, Brasil
23 de agosto del 2.020

Estimado enfermero:

¿Cómo le va? Mi nombre es Emanuel. Mi esposa y yo vivimos en Brasil y deseamos pedirle permiso para conversar un poquito con usted, ¿puede ser?

Su labor como profesional de la salud es muy encomiable. Imaginamos que usted ve todos los días escenas muy impactantes. Estar bajo intensa presión y ver tanto dolor en su entorno debe ser muy angustioso. Uno de los mayores desafíos es saber lidiar con nuestros sentimientos hacia el sufrimiento. ¿Qué podrá ayudarle en ese sentido?

Considerar las experiencias de un historiador de la antigüedad que vivió en Medio Oriente llamado Jeremías. Él fue testigo ocular del fin de una era: los últimos días del sistema judío y de la famosa ciudad de Jerusalén. Es verdad que Jeremías no formaba parte del personal de la salud. Él no era médico ni enfermero de profesión. Tampoco atendía pacientes enfermos en una época de crisis sanitaria. Sin embargo, al acercarse el colapso de aquella antigua sociedad, ¿cómo él se sintió al ver la desesperación de sus amados conciudadanos?

Jeremías cuenta: "Mi tristeza no tiene cura; mi corazón está enfermo...Estoy destrozado por las heridas de la hija de mi pueblo; estoy muy triste. El horror se ha apoderado de mí." (Jeremías 8:18, 21) Jeremías no negó la realidad. Él se desahogó y expresó en palabras sus sentimientos desencontrados, sincerándose con alguien de confianza.

Tras finalmente ver con sus propios ojos la destrucción de Jerusalén por los ejércitos babilónicos, Jeremías admitió: "Mis ojos están agotados de tanto llorar. Se me revuelven las entrañas." (Lamentaciones 2:11) Jeremías no pudo contenerse. Él lloró muy sentido, amargamente, por ese desastre nacional. ¿Será que algún amigo vino en su auxilio? "Todos los que podrían consolarme o reconfortarme están lejos de mí." (Lamentaciones 1:16)

Desafortunadamente, cuando más lo necesitaba, sus amigos no estaban presentes para serle de apoyo. ¿Será que otros trataron de anular a Jeremías, saboteando su trabajo y perjudicando su salud emocional? "Han silenciado mi vida en la fosa; no dejaban de tirarme piedras. Las aguas cubrieron mi cabeza, y dije: “¡Estoy acabado!”. (Lamentaciones 3:52-54)

Jeremías fue el blanco de un ataque silencioso y cruel: la hipocresía ajena. Él afrontó la monstruosa frialdad de personas envidiosas que, de propósito, intentaron callar su voz y quitar su espacio, dejándole en el vacío. ¿Será que alguien podría ayudarle? ¿Nadie se fijaba en él? "Mis ojos llorarán sin parar, sin descanso, hasta que Jehová mire y vea desde el cielo." (Lamentaciones 3:49, 50).

Sí, Jeremías sabía que Dios, cuyo nombre es Jehová, estaba al tanto de todo y que Él le sostendría: "Invoqué tu nombre, oh, Jehová, desde lo más profundo de la fosa. Escucha mi voz. No cierres tus oídos a mis gritos por ayuda, por alivio. Tú te acercaste el día que te llamé. Dijiste: “No tengas miedo”. (Lamentaciones 3:55-57)

¿Jeremías creía que Dios era el causante del sufrimiento? "Porque a él no le produce ningún placer causarles sufrimiento ni dolor a los hijos de los hombres." (Lamentaciones 3:33) Jeremías conocía a Dios y sabía que Él no es el culpable por las desgracias. Tener una estrecha amistad con Dios fue la clave para que Jeremías no se amargara, permitiéndole mantener su equilibrio emocional, apesar de las adversidades.

Nosotros deseamos que usted también afronte con valentía y dignidad esa actual época de crisis. ¿Está deprimido? Hable con alguien de confianza, expresando sus más profundos sentimientos. ¿Siente gana de llorar? Llore. Contener el llanto, muchas veces, solo genera más ansiedad. ¿Le hace falta un amigo de verdad? Ten paciencia y continue siendo la clase de amigo que quisiera tener.

¿Ha notado que algunos solo se acercan para sacar algun provecho, apartándose cínicamente después cuando no tenga nada más para ofrecerles? Reconozca que personas inseguras y miserables intentan proyectarse socavando a los demás, tratando de apagar el brillo de otros, ya que su luz expone la oscuridad de ellos. ¿Sientese solo y que nadie le entiende? Derrame su corazón a Dios en oración, sabiendo que Él no es el originador del sufrimiento.

En resumen: si usted ha pensado que no hay más salida, que todo está perdido y no le resta nada más que tirar la toalla, al igual que Jeremias, levante la mirada hacia lo alto y acuérdese que Dios existe, que Jehová lo ama mucho, que toda la angustia es temporal y que pronto, bajo el Reino de Dios, el sufrimiento será cosa del pasado. ¡No se rinda! Si usted desea acceda el sitio de Internet JW.ORG, con artículos disponibles en 1.024 idiomas.

Siguen dos ejemplos de temas muy útiles para los profesionales de la salud.

La profesión médica en un mundo cambiante
https://wol.jw.org/es/wol/pc/r4/lp-s/1200271737/55/0

¿Por qué necesitamos el personal de enfermería?
https://wol.jw.org/es/wol/pc/r4/lp-s/1200274164/22/0

Nos despedimos cordialmente,

Emanuel y Constanza Notari


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